sábado, 15 de abril de 2017

Cuentos desde el Otro lado: una reseña literaria muy, muy extraña

Digan lo que digan, lo extraño sigue estando de moda. Que se lo pregunten a los seguidores de Stranger Things, a los fanáticos de Cuarto Milenio o a los votantes de Trump. Esa terrible fascinación que nos produce lo desconocido supone tal chute de adrenalina para nuestro cerebro que somos muchos los que caemos rendidos ante la magia de lo oculto en nuestras horas de esparcimiento, ya sea con una pantalla de cine delante, adentrándonos en un videojuego o frente a las páginas de un libro.

Siguiendo esta estela, hace un par de semanas que he terminado de leer Cuentos desde el Otro Lado, antología de nueva literatura extraña (Ediciones Nevsky, 2016), una compilación de dieciocho relatos de autores españoles, coordinados por la escritora Concepción Perea y agrupados bajo el estandarte del llamado new weird. Este subgénero literario con nombre de disco de Radiohead pretende ser la evolución natural de escritores clásicos como H.P. Lovecraft, George Orwell o Ray Bradbury, y, para ello, sus representantes juegan con los límites de la santísima trinidad de lo extraño (la ciencia ficción, el terror y la fantasía), buscando nuevas formas de expresión más alejadas de los moldes de género tradicionalmente asociados a esta temática.


Comienzo señalando que me acerqué a esta obra atraído por la irresistible portada de la ilustradora Carolina Bensler. Si la elección de la paleta de colores, el tema y la composición de las figuras no son suficientes para llamar la atención de cualquier amante de lo desconocido, no sé qué lo es. De hecho, la edición en su conjunto está cuidada: la encuadernación rústica y mate, la elección de la tipografía de portada, el propio tamaño del volumen, la calidad de las hojas o el tamaño de la fuente denotan un correcto cuidado de los detalles, así que bravo por Nevsky en este apartado.

Una vez nos adentramos en la lectura del libro, vemos que se tratan temas de lo más variopinto, que van desde lo meramente inquietante hasta lo abiertamente fantástico, pasando por la ciencia ficción distópica, la ucronía, la fábula moral o el relato de terror reversionado, hasta llegar al thriller psicológico, el cuento juvenil e incluso acercarse a la fantasía urbana más creepypasta. ¿Cual es mi opinión? Bueno, lo cierto es que tengo sensaciones encontradas. No se trata de aludir a la archiconocida irregularidad de las antologías, ya que, como se suele decir, no importa tanto lo que cuentes si no cómo lo cuentes; puede haber temas que, por pura preferencia personal, resulten más del agrado de uno, pero eso no es obstáculo para apreciar la belleza y lo interesante de prácticamente, cualquier cosa con páginas y letras que caiga en tus manos (aunque se agradezca la originalidad, todo hay que decirlo). En este caso, he encontrado verdaderos caramelos literarios, que, tanto por el rico uso del lenguaje, como por la introducción de auténticas metáforas de situación y las elecciones acertadas de la trama, creo que son pequeñas obras maestras que nada tienen que envidiar a autores foráneos tan de moda en los grandes grupos editoriales. No obstante, también me he topado con cuentos que se me han hecho más cuesta arriba o a los que no he conseguido pillar el punto, quizás por el predecible desarrollo de la trama, por la excesiva extensión de una idea que ya se ha tratado con más maestría en otras ocasiones o por la ausencia de tensión argumental.

Teniendo en cuenta lo anterior, y sin ánimo de abordar todos los relatos del volumen, aquellos que, por orden de preferencia, más he disfrutado son: 

- Antes que el cine (María Zaragoza). La obra que abre la antología es, claramente, mi preferida. El tratamiento novedoso de figuras clásicas de los cuentos de terror, el uso de metáforas de lo más gráfico, la perfecta transición de lo inquietante a lo fantástico, la tensión creciente medida con exactitud y la muy acertada introducción de reflexiones intimistas que terminan de redondear el conjunto, la convierten, a mi parecer, en una de las apuestas fuertes del volumen.

- La segunda muerte del padre (Cristina Jurado). Angustioso thriller psicológico con el tema del duelo como telón de fondo. Me parece que tanto la tensión palpable desde el inicio como la elección del personaje protagonista son un acierto, y contribuyen a crear esa atmósfera sofocante, desagradable y, sin embargo, tan morbosa como en las mejores películas de terror.

- Los mansos (Susana Vallejo). Quizás, uno de los cuentos más desconcertantes de la colección, cosa que lo hace aún más atractivo. El hecho de que los personajes parezcan varados en el tiempo, invariables en su percepción, atrapados en una melancolía supersticiosa y deudora de épocas pasadas, le viene como anillo al dedo al Oporto decadente que se nos presenta. Así es como debería ser una carta de amor a lo fantástico: extraña, inquietante y emotiva.

- Ellos (Luis Manuel Ruiz). El relato se desarrolla como una suerte de diálogo de bar, al más puro estilo noir, en el que el protagonista nos va desgranando los pormenores de sus encuentros y desencuentros con los miembros de un oscuro y absurdo ejército de insurrectos. Me gusta la idea y me gusta la forma de contarla pero, sobre todo, me gusta el final, simpático y terrible a partes iguales.

- El retratista (Angel Luis Sucasas). Seguramente sea uno de los cuentos más misteriosos y crípticos de la colección, pero también uno de los mejores exponentes del new weird del que la obra hace gala. El autor ha apostado por un tema difícil, pero lo ha desarrollado de forma más que solvente en apenas siete hojas. Es de destacar lo emotivo de la historia que subyace, la precisión técnica con la que se cuenta la, casi, única escena en la que transcurre el relato y el barniz etéreo que se logra en conjunto.

- El reparador de almas (Juan Cuadra). Aunque se ciñe a un esquema y argumento clásicos, creo que el autor trata con maestría el tema de la supervivencia del alma y le otorga el sabor de los buenos cuentos tradicionales. Para darle un contrapunto más moderno, las situaciones difíciles a las que se enfrenta la protagonista a lo largo de su vida son actuales pero beben de las mismas fuente de siempre, cosa que contribuye a subrayar la eterna pregunta: la mala suerte, ¿se tiene o se atrae?

- Nada que objetar (Guillem López). Otro de los textos más insólitos del volumen, ya que ahonda en ese concepto teórico de la guerra interminable e incomprensible que parece asolar cualquier nación en en un momento futuro sin determinar. El protagonista, que podría haber salido de los mejores párrafos orwellianos, nos conduce con brevedad por una trinchera atemporal y sangrienta, de la que el autor nos sacará dinamitando cualquier conclusión lógica en un final que te deja verdaderamente descolocado. 

A modo de conclusión, mi muy humilde veredicto lector a estos Cuentos desde el Otro Lado es de notable bajo: por diferentes motivos, la mayoría de los relatos no me han llegado a emocionar tanto como esperaba, pero casi un tercio de ellos son joyas diminutas de la palabra escrita, de esas que, tras leerlas, dejan un poso que permanece días y días en la memoria.


El Caballero de Tinta

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